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Atletismo sudamericano en su mejor momento
Así lo
confirma la presencia de varios atletas del área entre los top 10 de la
temporada. Durante los recientes Campeonatos Iberoamericanos, en Ponce, fue el
propio presidente de la Federación Internacional de Atletismo –Lamine Diack-
quien manifestó su sorpresa: “El atletismo sudamericano ya venía trabajando
bien, pero ahora quiero felicitarlos por sus progresos en los resultados de sus
mejores valores”.
No hizo sino confirmar lo que, a través de este primer semestre, se venía
consolidando: la aparición de un grupo de atletas de la región con posibilidades
de pelear, mano a mano, junto a la elite mundial.
Con menor cantidad de cultores (y “materia primera”), retrasos tecnológico y
débiles apoyos, el atletismo sudamericano sólo pudo producir algunas estrellas
en las últimas décadas. A nivel de conjunto, quedo detrás de regiones como el
Norte del Continente, el Caribe, Europa, Oceanía o Africa. Aunque a partir de
una alta inversión y magníficos recursos humanos, Brasil empezó a revertir esa
tendencia durante los últimos años y formó excelentes conjuntos. Ahora también
están apareciendo valores en otros países y no sería extraño que en los próximos
Mundiales o Juegos Olímpicos, atletas sudamericanos estén peleando por lugares
en el podio: no como fenómenos aislados, sino como un grupo más consolidado.
Uno de los estandartes de este avance es el joven atleta panameño Irving Jair
Saladino, quien en las últimas temporadas entrenó en San Pablo. Después de
alcanzar la final mundialista del salto en largo en Helsinki, en agosto pasado,
Saladino se ha proyectado al primer lugar de la lista IAAF hasta comienzos de
2006 con una consistente serie de saltos sobre 8,40 metros. Durante un meeting
en Brasil batió el récord sudamericano con 8,56 metros, posteriormente obtuvo la
corona iberoamericana en Ponce y acaba de ganarle al campeón olímpico y mundial,
el estadounidense Dwight Phillips, en al apertura de la Golden League, en Oslo.
Saladino ya proclamó que “mi ambición es ser el mejor del mundo” en esa clásica
especialidad y en marzo pasado, durante el Indoor en Moscú, logró la medalla de
plata, confirmando sus dotes de gran competidor.
De una generación anterior, pero verdadero símbolo del atletismo sudamericano,
se mantiene el ecuatoriano Jefferson Pérez. Después de conquistar hace una
década su medalla de oro en la marcha de 20 kilómetros, en los Juegos Olímpicos
de Atlanta, Jefferson acaparó todos los honores sobre esa distancia: es el
campeón mundial vigente (título que logró en París 2003 y confirmó en Helsinki
2005), ganó tres veces la Copa del Mundo y es el poseedor del récord mundial con
1h17m21s. En la reciente Copa en La Coruña, quedó como escolta del local
“Paquillo” Fernández. Pero las hazañas –que lo han consagrado también como el
mejor deportista en la historia de su país y uno de los más grandes atletas
sudamericanos de todos los tiempos- fueron el imán para el surgimiento de una
destacada generación de marchistas. Y no sólo en Ecuador, como lo mostró el
standard de calidad de casi todos los países de la región.
A nivel de conjunto Brasil es el más fuerte de la región y nos ha legado nombres
ilustres, medallistas olímpicos de la jerarquía de Robson da Silva, Joaquim Cruz
o Joao Carlos de Oliveira por citar las últimas tres décadas. Sus dos más
fuertes competidores desde comienzos del 2000 son Jadel Gregorio (reciente
subcampeón mundial indoor de salto triple) y el vallista Matheus Facho Inocencio
(quien alcanzó las finales de los 110m en los Juegos Olímpicos 2004 y en el
Mundial de Helsinki 2005). Entre los que podrán imitarlos a breve plazo asoman
la garrochista Fabiana de Almeida Murer (estrella del Iberoamericano con su
récord de 4.56) y el lanzador de jabalina Julio César Miranda de Oliveira (listo
para situarse en marcas sobre los 80 metros).
Miranda de Oliveira es uno de los grandes exponentes de la “generación
Sherbrooke 2003”. Es decir, aquellos inolvidables días del Mundial de Menores (sub-18)
cuando, simultáneamente, tres sudamericanos alcanzaron la medalla de oro. Fueron
el citado Miranda, el uruguayo Andrés Silva en el octathlon y el argentino
Germán Chiaraviglio en garrocha. Y los tres ya empiezan a triunfar en mayores,
como lo hicieron en el reciente Iberoamericano.
Silva se esta especializando con todo suceso en una de las más duras y
competitivas pruebas del programa atlético: los 400 metros llanos. Este año ya
corrió en 45.02 (que lo sitúan entre los diez mejores de la lista mundial) y
quedó como el número 2 en el ránking sudamericano histórico.
Chiaraviglio, quien se repuso rápidamente de una operación en el pie (setiembre
2005), está confirmando todas las esperanzas que el atletismo argentino había
depositado en él. Más aún, asombra día a día. Todavía pertenece a la categoría
junior y su ambición para esta temporada es lograr el título mundial en Beijing,
después de haberse proclamado subcampeón dos años atrás en Grosseto. Sus últimas
actuaciones fueron notables. Primero, en los Nacionales de Santa Fe, pasó la
varilla a 5,65 metros, nuevo récord sudamericano juvenil y nacional absoluto. En
Ponce, ganó con cinco centímetros más, superando en gran duelo al campeón
anterior, el brasileño Fabio Gomes da Silva. Ambos han quedado “a tiro” de batir
un récord sudamericano –de Valdemar Hintnaus, con 5.76- que tiene dos décadas de
vigencia. Y Germán también empieza a soñar con el récord mundial junior (5.80
del ruso Tarasov).
Pero junto a Chiaraviglio, hay otros dos atletas argentinos que se muestran top-10
en la lista mundial a comienzos de 2006. Uno es el lanzador de disco Jorge
Balliengo, la otra, la especialista en martillo Jennifer Dahlgren. Balliengo –un
ex saltador de alto en sus tiempos de juvenil, debió dejar esa prueba por una
lesión- alcanzó una marca de 66,32 metros en Rosario, su ciudad natal, y también
fue campeón en Ponce. Jennifer, por su parte, está desarrollando su campaña en
el atletismo universitario de EE.UU., representando a Georgia. Más firme en su
preparación durante esta temporada, ya mejoró diez veces el récord sudamericano
y acaba de convertirse en la primera región en pasar la barrera de los 70
metros. Sus 72,01 conseguidos en Jonesboro el 27 de mayo la ubican también entre
las mejores del mundo.
Junto a estos atletas hay que destacar el progreso de conjunto en el nivel
atlético de Colombia, Venezuela, Ecuador o Perú, por ejemplo. Y que también los
otros países de la región –desde Guyana hasta Chile, desde Bolivia hasta
Paraguay- están lanzando a las competeciones a juveniles con grandes
posibilidades. Entre todos, iluminando una etapa positiva para el atletismo
Junio 10 del 2006. Sabado.
Rumbo al 10K por Ruben Romero.
Corredores, a madrugar
¿Será otra vez para Kenia?
Raúl Barreda, entrenador de
Ana Guevara, aseguró que puede volver a correr en
menos de 49 segundos.
Por un lugar
ARRANCA EL
CAMPEONATO NACIONAL DE ATLETISMO EN TAMAULIPAS
LA
IAAF A CHAMBERS: "O PAGAS O NO CORRES"
Junio 9 del 2006. Viernes.
El viento marcó la
reunión de Rivas Vaciamadrid
Obikwelu no logró bajar de
los 10 segundos en los 100 metros
Arturo
Ortiz, doble vencedor en salto de altura en Madrid’96 y Munich’97
"Los 8.000
puntos son una barrera más mental que física"
Potosinos van a triunfar al Nacional de Pista y Campo.
Gonzalo Valdovinos, primer michoacano clasificado al Mundial de Atletismo 2006
Compiten atletas juarenses en Nacional
Atletismo sudamericano en su mejor momento
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