HISTORIA: EL SALTO DE ALTURA
El salto de altura es una prueba de atletismo que tiene por objetivo sobrepasar una barra horizontal, denominada listón, colocada a una altura determinada entre dos soportes verticales separados a unos 4 metros.
El saltador inicia su competición en la altura que estime oportuna y dispone de tres intentos para superarla. Una vez superada la altura, el listón se sitúa 3, 4 ó 5 cm más arriba, dependiendo de la normativa de la competición que se dispute, y el atleta dispone de otros tres nuevos intentos para superarlo, pudiendo renunciar a esa altura y solicitar una superior, y así sucesivamente hasta que incurra en tres intentos fallidos de forma consecutiva, que implican su eliminación de esta prueba.
El salto de altura en su modalidad masculina forma parte del programa oficial de los Juegos Olímpicos modernos desde su primera edición, celebrada en Atenas en 1896. La modalidad femenina no debutaría hasta los Juegos celebrados en 1928, en Ámsterdam.
HISTORIA DEL SALTO EN ALTURA
Evolución del récord mundial de salto de altura de hombres Pero la primera marca conocida es la del británico Adan Wilson, que saltó 1,575 m en un encuentro atlético en el St. Ronan Border Club, el 26 de septiembre de 1812, en Innerleithen, Escocia. Se sabe que hubo premios en dinero. Estas primeras competiciones de salto de altura se mantuvieron activas en Gran Bretaña, hasta que fueron exportadas a Estados Unidos, donde se tiene constancia de una marca que se puede considerar como la mejor marca oficiosa. Un tal Sweeny, de 23 años, sobrepasó los 1,97 m el 21 de septiembre de 1895 en el estadio de Manhattan.[1]
Inicialmente existían dos modalidades de salto de altura: con impulso y sin impulso. En los Juegos Olímpicos de París 1900, San Luis 1904, Londres 1908 y Estocolmo 1912 se hizo en su doble forma. Los primeros saltadores franqueaban el listón con el denominado estilo de tijera, técnica que consistía en, tras una corta carrera de aproximación, afrontar el listón con un movimiento de tijera con sus piernas, en el que primero pasaba una pierna y después la otra. Con esta técnica se llegó a superar la altura de 1,97 metros.
Una mejora en los saltos se produjo con la introducción del llamado estilo de rodillo costal, desarrollado por el norteamericano George Horine, en el que el atleta rueda lateralmente sobre el listón. Esta técnica permitió a Horine convertirse en el primer hombre en superar la barrera de los 2 metros de altura. El siguiente avance se produjo mediante un perfeccionamiento de la técnica del rodillo costal o californiano, que daría lugar al llamado estilo de rodillo ventral, en la cual el atleta ataca el listón de frente, se sitúa sobre el listón pasando primero una pierna y un brazo y gira sobre el eje imaginario que formaría su propio cuerpo sobre el listón para lograr superarlo. Esta técnica fue desarrollada a mediados del siglo XX por los saltadores soviéticos, logrando con ello situarse como los grandes dominadores de la prueba y superar, la altura de los 2,28 metros.
En 1968, en la edición de los Juegos Olímpicos celebrados en México aparece Dick Fosbury, un saltador estadounidense, desconocido hasta entonces, que utilizaba un nuevo estilo de salto, tan revolucionario que en un principio fue descalificado. Su técnica de salto, conocida como estilo Fosbury, consistía en acercarse al listón en carrera y saltarlo de espaldas, levantando las dos piernas en el último instante para sobrepasar el obstáculo.
SALTO DE ALTURA:
- El impulso: Está constituido por 2 partes: la 1ª es rectilínea, lo que permite una velocidad elevada; la 2ª parte es curvilínea, con una curva decreciente. La velocidad aumenta progresivamente para llegar de 7 a 8,50 m/seg en las primeras zancadas. El saltador busca una velocidad óptima, es decir, la mayor velocidad posible según las características físicas. La velocidad depende, en efecto, de la fuerza de extensión de la pierna de impulso: Cuanto mayor sea la velocidad, más necesaria es la fuerza de reacción de la pierna de despegue para transformar la velocidad horizontal en elevación vertical en el despegue. Lo que caracteriza la carrera son los apoyos sobre el suelo que son enérgicos y dinámicos. La preparación al despegue concierne a los 3 últimos apoyos, es decir, las 2 últimas zancadas.
- El despegue: Es la fase clave del salto, del cual depende su éxito o fracaso. El despegue depende no solamente de la fuerza de la pierna de despegue sino también de la velocidad de la carrera. El despegue debe ser el más leve posible, pero hace falta que la fuerza tenga que ser la más grande posible. La distancia depende del estilo, así como de la altura de la barra; cuanto más alta sea ésta, más lejos debe efectuarse el despegue.
- El vuelo: Empieza en el momento en que el pie de despegue se quita del suelo y termina en el momento en que la cabeza y los hombros están por encima de la barra. Es una fase más o menos pasiva: el saltador se deja subir hacia arriba “tirado por los hombros”.
- La caída: El saltador cae sobre los hombros y la parte superior del dorso. El lugar varía según el ángulo y la velocidad del vuelo y según el lugar de despegue.
ENTRENAMIENTO
Breve explicación de las cualidades físicas que se emplean en cada una de las cuatro fases descritas del salto de altura y del salto de longitud.
Las cualidades físicas mencionadas en este tipo de salto son: la velocidad desplazamiento, velocidad gestual, la fuerza explosiva y la flexibilidad.
Velocidad de desplazamiento: para entrenar esta cualidad podemos hacer ejercicios con una pequeña ayuda externa para así coger mayor velocidad que la que cogeríamos normalmente, se puede hacer en pendientes cuesta abajo. También podemos realizar ejercicios que mejoren nuestra fuerza muscular, para ello debemos de tener una ayuda externa que nos impida coger toda la velocidad posible, esto se hace intentando correr mientras alguien nos lo impide. Otra cosa que podemos hacer es mejorar la coordinación de los movimientos.
Velocidad gestual: para entrenar esta cualidad debemos de hacer ejercicios con repetición del gesto o aumentando o disminuyendo el peso para conseguir un incremento de la velocidad de ejecución o una mejora de la fuerza.
Fuerza explosiva: la contracción muscular debe ser realizada a máxima velocidad y con muy poco peso. Para entrenar se puede hacer con pesos o sobrecargas, bien con el propio peso del cuerpo como en multisaltos o con ligeras sobrecargas.
Flexibilidad: la flexibilidad podemos entrenarla de forma dinámica o de forma estática. En la forma dinámica debemos de llegar de forma progresiva hasta el límite articular haciendo rebotes. En el sistema estático que puede ser activo, pasivo o PNF, no hacemos rebotes sino que mantenemos nuestro cuerpo en una posición y la forzamos o bien es forzada mediante un compañero.

















