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El ‘milagro’ del fondo keniano tiene un héroe irlandés

Agosto 23 del 2011, Martes.

El irlandés Colm O’Connell es un entrenador de la vieja escuela que con su estilo simple y fiel a las esencias del medio fondo ha impulsado el éxito de 25 campeones mundiales y olímpicos en Kenia, además del de estrellas emergentes como David Rudisha (800 metros).

Este profesor de escuela de 61 años, que no tenía una formación específica en el atletismo cuando llegó al país africano hace cuarenta años con una labor evangelizadora, se ha convertido en una de las figuras más admiradas y respetadas en las últimas décadas en el país.

“He llegado a ser muy sensible a las necesidades de los atletas, a sus personalidades, su motivación y su carácter. Aún conservo esa cualidad”, comenta al ser preguntado por las claves de su éxito.

“A pesar de los conocimientos y la experiencia que he adquirido con los años, todavía mantengo la forma directa de acercarme a los atletas, que aprendí en mis inicios”, apunta.

O’Connell empezó a tomar contacto con este deporte desde sus inicios como profesor en la escuela Saint Patricks, en la región keniana de Iten, conocida por su importante centro de formación deportiva.

Allí pudo contribuir al éxito de grandes atletas de Kenia como el campeón olímpico de 1.500 metros en los Juegos de Seúl-1988, Peter Rono, el ex plusmarquista mundial de 800 metros Wilson Kipketer o tres campeones olímpicos de 3.000 metros obstáculos, Matthew Birir, Reuben Kosgei y Krimin Kipruto.

El entrenador irlandés insiste a menudo en la necesidad de adaptarse a cada muchacho y de respetar sus tiempos y su proceso de madurez, algo que dice haber aprendido en sus años como profesor.

“A los jóvenes hay que tratarles con cuidado. Cuando estás entrenando a gente joven, mucho tiene que ver con tu método y con tu actitud, en contraste a lo que sucede cuando entrenas a adultos o a atletas de élite”, explica.

Entre los atletas de primera línea con los que trabaja actualmente está la estrella de los 800 metros, David Rudisha, al que ya descubrió en un campamento de entrenamiento en el año 2005.

O’Connell fue muy protector con aquel diamante en bruto y tuvo paciencia con su proceso de crecimiento, ya que sólo comenzó a mejorar sensiblemente sus resultados después de cuatro años, algo que le permitió batir en 2010 el récord mundial de la distancia en dos ocasiones, en Berlín y Rieti (Italia).

“David Rudisha no es un atleta de 800 metros más. Es una persona distinta al resto y tiene una personalidad propia dentro del mundo del deporte”, subraya.

Además de su trabajo con los atletas de élite, O’Connell no olvida sus esencias y sigue manteniendo su labor con los jóvenes y continúa organizando su campamento de entrenamiento, con el que comenzó en 1989 a detectar futuras estrellas.

En ese grupo de promesas contó recientemente con 40 atletas, veinte de cada sexo, aprovechando las vacaciones escolares para tres semanas de entrenamiento intensivo.

Entre las grandes esperanzas de esa lista de aspirantes se encuentra Norah Tanui, la joven que este año ganó la carrera de 2.000 metros obstáculos en el Mundial júnior de la Federación Internacional (IAAF) en Lille (Francia).

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Fecha
agosto 23, 2011

Autor
Marco





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