Rumbo a Guadalajara-2011: El insustituible Silvio Leonard
Por Yasiel Cancio Vilar [email protected]
La Habana (PL).- Cuando se hable de velocidad en el atletismo cubano varios nombres legendarios serán mencionados: Enrique Figuerola, Alejandro Casañas, Pablo Montes, Leandro Peñalver, Hermes Ramírez, hasta llegar al más ilustre de todos, Silvio Leonard.
Nacido un 20 de septiembre de 1955 en Cienfuegos, provincia del centro sur de Cuba, Leonard llegó al atletismo por azares de la vida, casi en contra de su voluntad, ya que en su niñez sentía gran preferencia por el béisbol.
Sin embargo, a sus 13 años se presentó a una serie de pruebas de atletismo que proyectó la Federación Nacional para â��cazarâ�Ö talentos del campo y pista, y pasó el examen con creces, al concluir en el segundo puesto en la carrera de los 75 metros planos.
Con esa actuación logró matricular en la Escuela de Iniciación Deportiva de Santa Clara, donde comenzó a forjarse y progresar como sprinter junto a otros jóvenes prospectos.
Ese día nació el astro más brillante de la historia de la velocidad pura cubana, submonarca olímpico en Moscú-1980, multicampeón panamericano y dueño de los récords nacionales de los 100 y 200 metros lisos desde hace más de tres décadas.
SILVIO LEONARD Y SU ADORACI�”N CON LOS JUEGOS PANAMERICANOS.
Leonard asistió a los Séptimos Juegos Panamericanos de Ciudad de México-1975 con el cartel de estrella del futuro cercano y candidato al título de las distancias cortas, aunque la presencia de corredores como el estadounidense Glancy Edwards, el trinitario Hasely Crawford o su compatriota Hermes Ramírez representaban obstáculos a priori gigantescos.
Acorde con los pronósticos todos esos concursantes clasificaron a la final de los 100 metros planos, una prueba que para el cienfueguero sería, literalmente, el más doloroso triunfo de su carrera.
Luego de sonar el disparo de arrancada, Leonard quedó â��sentadoâ�Ö en el cajón de arrancada y debió remontar posiciones de manera espectacular para conquistar la medalla de oro en la modalidad, con fenomenal tiempo para la época de 10.15, por delante de Crawford (10.21) y Ramírez (10.34).
Sin embargo, al pasar la meta no pudo detener el impulso y cayó al foso del estadio, accidentándose dramáticamente, hecho que le impidió presentarse en la prueba de 200 metros y el relevo 4×100.
En declaraciones posteriores a ese suceso Leonard reveló que “cuando arrancamos sentí un fuerte latigazo en el muslo izquierdo y enseguida pude observar que mis rivales tomaban la delantera. Las piernas no me respondían. Me sentía como un vehículo sin dirección ni frenos. Buscaba desesperado algo que me detuviera al pasar la meta y ahí estaba frente a mí, el increíble foso”.
La estrepitosa caída lo apartó temporalmente de las pistas. Su columna vertebral sufrió severos traumatismos aquel día, e incluso llegó a meditarse su adiós definitivo de la alta competición.
Luego de una compleja intervención quirúrgica realizada por el doctor Rodrigo Álvarez Cambra, el fenómeno de la velocidad cubana inició su proceso de recuperación, la cual llegó a buen puerto en menos del tiempo estimado en un comienzo.
Solo un año después logró clasificarse para los Juegos Olímpicos de Montreal-1976, aunque en esa cita quedó eliminado en semifinales al resentirse las molestias en su pierna izquierda.
En 1977 se presentó a la Copa América de Guadalajara, México, la cual otorgaba cupos para la Copa del Mundo de Dusseldorf, Alemania, y en suelo azteca silenció al mundo al ganar el título con un excepcional 9.98 segundos, solo superado en ese tiempo por el primado del orbe del estadounidense Jim Hines (9.95).
Lógicamente ese crono representó récord absoluto de Cuba, marca que hoy día continúa vigente en el país, pese a los 34 años transcurridos desde entonces, al igual que sus 20.06 en los 200 metros logrados en 1978, en el mitin la capital polaca, Varsovia.
En los Juegos Panamericanos de San Juan-1979, Leonard cienfueguero arrasó con todos sus adversarios al adjudicarse las preseas áureas en 100 y 200 metros, con tiempos 10.13 y 20.37, respectivamente.
Durante la cita de la capital puertorriqueña, el bólido de la Perla del Sur también obtuvo la medalla de plata en el relevo corto, solo superado por la potente estafeta de Estados Unidos, evidenciando así su imponente estado de forma y su idilio con esos certámenes regionales. LEONARD, LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE MOSCÚ Y EL PEOR ERROR DE SU VIDA
Recuperado completamente de todos los vestigios de aquella traumática lesión, multilaureado mundialmente y con un prestigio excepcional dentro y fuera de las pistas, Silvio Leonard acudió a los Juegos estivales de Moscú-1980, donde se proclamó subcampeón olímpico, un resultado muy bueno que pudo ser fantástico.
“En Moscú estaba ganando la carrera y me puse a mirar para el costado para ver al que venía detrás y perdí tiempo. Hicimos el mismo registro pero el inglés inteligentemente metió la cabeza y en el fotofinish perdí el oro. Por eso es importante concentrarse en tu carrera y olvidar lo demás. Ahora Silvio Leonard fuera campeón olímpico”, declaró recientemente.
Este error táctico, el más lamentable de toda su carrera deportiva, le costó oír desde el segundo escalón del podio de premiaciones el himno nacional del británico Allan Wells.
Tras esa medalla de plata en tierras de la entonces Unión Soviética, Leonard comenzó a bajar sus cotas máximas de rendimiento, aunque su talento le dio fuerzas aún para quedar subcampeón con el relevo 4×100 cubano en los Juegos Panamericanos de Caracas-1983 y redondear un palmarés excelso antes de su retiro oficial en 1985.
Desde entonces, el genial sprinter de Cienfuegos continúa inmerso en la dinámica del atletismo, pero ahora como preparador de las nuevas generaciones de atletas.
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